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¡Qué bueno es Dios!, que:
3) nos ama mucho y nunca nos abandona.
Comentarios a las lecturas bíblicas de la Misa diaria, con énfasis en las razones para decir ¡Qué bueno es Dios!
Una vez más los fariseos se acercan para hacer preguntas a Jesús, no para saber más, sino para tenderle trampas.
Jesús retoma esta imagen de la viña, y la utiliza para denunciar la actitud de las autoridades religiosas, que debían ayudar a llevar al pueblo a Dios, y en vez de eso, rechazó a los enviados de Dios, y hasta llegó a asesinar profetas. Y prosigue anunciando lo que le sucederá a Él mismo: “Por último envió a su hijo, pensando: "A mi hijo lo respetarán". Pero los trabajadores, al ver al hijo, se dijeron: "Ese es el heredero. Lo matamos y así nos quedamos con su herencia". Lo tomaron, pues, lo echaron fuera de la viña y lo mataron”. Y así, al Hijo lo tomaron, lo sacaron fuera de Jerusalén, y lo mataron colgándolo de la Cruz. Pero gracias a esta fidelidad de Jesús hasta el extremo, nos reconcilió con Dios, y sanó todas nuestras heridas, convirtiéndonos en el pueblo de su heredad, en la nueva viña del Señor. Por esto Jesús se convierte en la piedra angular que los constructores desecharon. Tenemos dos explicaciones de la función de la piedra angular, ambas válidas para representar a Jesús. En primer lugar se deriva de la primera piedra en la construcción de una base de una cimentación de albañilería, importante, ya que todas las otras piedras se establecerán en referencia a esta piedra, lo que determina la posición de toda la estructura. En segundo lugar, podría referirse a la piedra "clave", que es la del medio más alto de un arco, que con su peso y posición sostiene el arco y el techo. En cualquiera de los dos casos, esta piedra es fundamental, tanto como base así como sostén de la estructura. Jesús, "desechado" por las autoridades de los judíos terminó siendo el Principio y Fin de todas las cosas; quién nos dio la vida y por Quien recibimos el acceso a la Resurrección. Al rechazar a Jesús se cumplió lo que Él anunció a los fariseos y otras autoridades de los judíos: "el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos" . El nuevo Pueblo de Dios está ahora formado por una multitud venida de los cuatro puntos cardinales, y quienes habían sido elegidos, decidieron autoexcluirse del Reino inaugurado por Jesús. Pero la dureza de corazón y entendimiento de fariseos y demás autoridades los llevaron a empezar a conspirar contra Jesús, para llevarlo a la muerte.